Impacto del estrés térmico en el cebo de terneros
Los informes sobre cambio climático evidencian una clara tendencia hacia una mayor frecuencia e intensidad de olas de calor en el futuro, que impactarán sobre la producción ganadera. Los terneros en cebo intensivo no están exentos de este desafío: en ellos, el estrés por calor afecta tanto a su bienestar como a sus rendimientos. Por ello, es esencial identificar los umbrales a partir de los que esto ocurre, para anticiparse y reducir su impacto en las granjas.
¿Qué es el estrés térmico y cómo se mide?
Los animales tienen una “zona de confort térmico” en la que pueden mantener sus funciones sin esfuerzo adicional. Cuando las condiciones ambientales superan la zona de confort, deben activarse mecanismos fisiológicos y de comportamiento para disipar el calor, lo que implica un coste productivo. El Índice Temperatura-Humedad (ITH), que combina la temperatura ambiente y la humedad relativa, se utiliza habitualmente como indicador de riesgo: valores más altos del ITH reflejan mayor dificultad para que el animal pierda calor, especialmente si se suman factores como baja velocidad del viento o alta radiación solar.
En vacuno de leche se considera que no hay riesgo por debajo de 72 unidades de ITH, mientras que valores superiores a 90 representan un nivel de emergencia. Para el vacuno de carne algunos estudios sitúan el umbral de confort en 74, aunque esto puede depender de la genética, la edad, el manejo y las condiciones ambientales en las que ha criado el animal. Así, los terneros nacidos y criados en zonas de montaña al trasladarse tras el destete a cebaderos situados en zonas más cálidas podrían enfrentarse a condiciones muy distintas a las de origen, a menudo con olas de calor intensas.
Un estudio en terneros de montaña
Para analizar esta problemática se llevó a cabo un estudio con terneros de raza Parda de Montaña en la Finca Experimental de CITA-La Garcipollera (Pirineo aragonés). El objetivo era identificar umbrales de ITH a partir de los cuales se observan cambios en el comportamiento, y así proyectar las consecuencias productivas y económicas del estrés térmico en condiciones comerciales.
Los animales se monitorizaron durante el verano de 2024 con sensores automáticos que registraban consumo de pienso (DELPRO Herd Management 5.3, DeLaval), actividad y posición (sensores AXEL Farmlife, Evolution Ibérica/NewMedria). Paralelamente, se midieron temperatura y humedad ambiental para calcular el ITH medio y máximo diarios. Durante el periodo central del verano (41 días, de 23 de julio al 1 de septiembre) se registraron dos de las tres olas de calor de 2024, pero también varios días con condiciones más suaves, permitiendo comparar la respuesta de los animales bajo estrés térmico frente a su comportamiento e ingestión en condiciones más moderadas.
Como resultado clave, se observaron cambios en consumo y comportamiento a partir de un umbral de ITH de 65 unidades, bastante por debajo del valor de 72 descrito en vacuno de leche (Casasús et al., 2025). Cuando el ITH medio superó ese umbral de 65:
- el consumo de pienso de redujo (de 7.55 a 7.34 kg MS/día).
- el tiempo dedicado a la ingestión disminuyó (248 a 206 minutos/día).
- el tiempo de descanso disminuyó, aumentando en cambio la rumia y las actividades deambulatorias o de interacción con los otros terneros, señal de que se encontrarían más inquietos en estas condiciones.
- no hubo diferencias claras en el tiempo que pasaban de pie o tumbados.
El análisis por franjas horarias (mañana, tarde y noche) reveló que al aumentar el ITH medio diario, el tiempo de ingestión se reducía y la rumia aumentaba especialmente por las tardes, siempre más calurosas, y aumentaba el descanso por las noches para aprovechar una temperatura más fresca.
Más allá del comportamiento, el impacto en crecimiento fue notable: en los periodos con ITH medio ≥65, los terneros redujeron su ganancia media diaria (GMD) en torno a un 20% (de 1.76 a 1.41 kg/día).
Estos resultados sugieren que los animales jóvenes poco habituados al calor podrían ser más sensibles de lo esperado, lo que obliga a replantearse los umbrales de referencia para sistemas de cebo en zonas mediterráneas, especialmente si los animales proceden de zonas con clima diferente.
Consecuencias productivas y económicas en granjas comerciales
Para analizar las potenciales consecuencias en cebaderos comerciales, se simuló el impacto en cebaderos comerciales de la Plana de Lleida, donde en el verano de 2024 se registraron unos 100 días con THI medio diario superior a 65. En estas condiciones, el efecto acumulado podría ser muy importante: los animales crecerían más despacio, con una reducción notable de su peso final a la misma edad. El ahorro económico por el menor consumo diario de pienso no compensaría la pérdida de valor de una canal más ligera, por lo que el resultado sería una pérdida de beneficio final (Figura 1).
Figura 1. Estimación del impacto del estrés térmico sobre los rendimientos técnico-económicos en cebaderos comerciales.Respuestas inmediatas del ganado al cambio climático
En estas condiciones, la implementación de estrategias de mitigación del estrés por calor debería valorarse considerando tanto criterios económicos como la necesidad de garantizar el bienestar animal. Entre ellas destacaría mejorar la ventilación natural de las naves y eventualmente instalar ventiladores que faciliten el movimiento de aire; utilizar sistemas de enfriamiento, como aspersores o nebulizadores, o incluso adaptar las dietas para minimizar el riesgo de acidosis metabólica.
Referencia: Casasús I., Villalba D., Ferrer J., Blanco M. (2025). “Impacto del estrés por calor en el cebo de ganado vacuno”. Mundo Ganadero 324: 20-26.
Agradecimientos: Proyectos PID2021-128492OR-I00, PID2024-158592OR-C21, personal técnico de la Finca Experimental La Garcipollera (CITA-Aragón).



