Parto a los 2 años: el verdadero reto es la segunda cubrición
Conseguir que una novilla tenga su primer parto con dos años es sólo la mitad del trabajo. El verdadero reto está en lograr que esa vaca primípara vuelva a quedar preñada en un intervalo razonable. En España, donde los partos no suelen estar concentrados, este problema existe igual que en cualquier otro sistema, pero es mucho más difícil de detectar. ¿Cómo podemos hacerlo visible y, sobre todo, cómo podemos resolverlo?
En un post anterior, “No todos los ganaderos pueden hacer parir a sus novillas con 2 años”, comentábamos que una de las falsas creencias más extendidas es que “volver a cubrir a una novilla tras el primer parto con 2 años es difícil, al final acabará teniendo el segundo parto con la misma edad que si hubiera parido con 3 años”. Esta creencia tiene una base real: la segunda cubrición, la cubrición de las primíparas, es el momento más exigente de su vida reproductiva, sea con 2 o con 3 años. Pero que sea difícil no significa que sea imposible, y sobre todo, no es una razón para retrasar el primer parto de las novillas, es una razón para aplicar un mejor manejo.
El problema: tres frentes abiertos a la vez
Una vaca que pare con 2 años se enfrenta simultáneamente a tres exigencias fisiológicas que compiten entre sí por los mismos nutrientes:
- Seguir creciendo. Las vacas no alcanzan su peso adulto hasta los 4-5 años. Una primípara todavía necesita nutrientes para su propio desarrollo, en competencia directa con la producción de leche y la recuperación reproductiva.
- Producir leche. El pico de lactación coincide en el tiempo con la necesidad de retomar la actividad ovárica para volver a quedarse preñada.
- Recuperar la actividad reproductiva. El anestro postparto es más largo en primíparas que en multíparas, porque el organismo prioriza el crecimiento y la lactación sobre la reproducción.
El resultado es un balance energético negativo más pronunciado y prolongado que en vacas adultas. Mientras no se supere, no habrá ovulación, y la fertilidad será baja aunque el toro esté presente.
El problema que no se ve
En España, donde lo habitual es tener el toro con las vacas durante muchos meses o incluso todo el año, este problema existe, pero se esconde. La vaca acaba quedando preñada, pero
tarde. El intervalo entre partos se alarga a 14-16 meses sin que nadie lo perciba como una alarma, porque al fin y al cabo “la vaca ha quedado preñada”. El coste de ese retraso en terneros no producidos y en mayor consumo sin retorno pasa desapercibido.
El intervalo entre partos es el termómetro. En una multípara el intervalo entre partos no debería superar los 12 meses. En una primípara podríamos alargarlo hasta los 13 meses por tener un tiempo de recuperación ovárica más prolongado (por eso es interesante en parideras concentradas adelantar la cubrición de las novillas respecto al de las vacas adultas). Sin embargo, superar este periodo entre el primer y segundo parto es una señal clara de que algo falló en el manejo postparto. Si ese dato no se registra ni se analiza, el problema seguirá repitiéndose sin que nadie lo identifique. Por eso es siempre tan importante anotar todos los datos posibles en la explotación, para poder tomar decisiones a partir de datos reales. Debido a esto todos los ganaderos deben llevar siempre a mano la PDA (Papel De Apuntar), o el móvil.
La solución: dos lotes
El error más frecuente no es haber adelantado el parto de las novillas a los 2 años, sino no haber adaptado el manejo tras ese parto. Una primípara mezclada con las vacas adultas siempre llevará las de perder, las multíparas la desplazarán en el comedero y no podrá cubrir sus necesidades nutricionales con la ración pensada para las adultas; también le costaría cubrirlas por su menor capacidad de ingestión.
La solución pasa por hacer, al menos, dos lotes diferenciados:
· Lote de vacas adultas. En este lote estarán todas las vacas multíparas. Las primíparas se incorporarán tras el destete de su primer ternero. En ese momento la vaca ya ha superado el periodo más crítico de su vida reproductiva y puede competir en igualdad de condiciones con el resto del rebaño.
· Lote de novillas de recría y primíparas. En este lote estarán tanto novillas como primíparas hasta el destete porque los dos grupos son animales en crecimiento y tienen necesidades nutricionales superiores a las de las vacas adultas. Estos animales necesitan un manejo específico y diferenciado. Este lote no es un lujo, sino que es una condición necesaria para que el sistema funcione.
Todo esto se simplifica enormemente cuando los partos están concentrados y todas las primíparas, incluso las novillas, se encuentran en el mismo momento fisiológico al mismo tiempo.
La cubrición de las primíparas no es el problema: el problema es manejarlas igual que a las vacas adultas. Si les damos lo que necesitan, cuando lo necesitan, el resultado llegará y el parto a los 2 años será un éxito total.



